Corría el año 1929 cuando Adan Dielh, poeta, amante de las artes, amigo de la belleza y la vida, tuvo un sueño e imaginó un lugar por delante de su tiempo. Se anticipó a las historia y cuando nadie sabía de vacaciones ni se había inventado la palabra veranear, imaginó un proyecto cultural, artístico y hotelero capaz de convertirse en epicentro de la buena vida, el estilo y las ideas más avanzadas. Hoy lo llamaríamos ‘lifestyle’, en su máxima expresión. Soñó el mejor hotel que pudiera existir, no sólo por su diseño o su arquitectura, sino por su entorno, su paisaje... Un lugar que pudiera ser punto de encuentro de artistas, pintores, arquitectos y escritores que contribuyeran al sueño con sus ideas y visiones. Soñado y hecho realidad. Casi un…