En el número 192 de CLÍO, descubríamos de la mano de Ad Absurdum algunas de las peculiaridades más desconocidas de Felipe II. Además de su protección a los enanos, el monarca contaba con NUMEROSAS AFICIONES COMO LA CAZA, LA LECTURA O LOS ANIMALES.
Sus aficiones comenzaron desde pequeño, cuando gustaba de usar vestidos o disfrazarse. A ello, se sumaba, coleccionar figuras de caballeros, jugar a naipes e, incluso, tirar piedras por la ventana. Según crecía, el joven Felipe evolucionaba en sus aficiones que pasaron a celebrar justas con velas, jugar con sus pajes y cazar. Respecto a esta última, y pese a ser un gran amante de los animales, a los 14 años Felipe ya abatía todo bicho viviente. De hecho, su padre, Carlos, tuvo que restringir el número de…