En 1937 las tropas japonesas atacaron Nanking, entonces capital de China. Tras la toma de la ciudad, el ejército nipón asesinó a más de 250.000 civiles. Ejecuciones en masa, personas quemadas y enterradas vivas, decapitaciones, violaciones, robos, incendios y otros crímenes de guerra. Se cuenta que los oficiales competían entre sí para ver quién asesinaría primero a cien chinos.
Antes del genocidio residían en Nanking numerosos occidentales, la mayoría por asuntos comerciales y también se encontraba un amplio número de misioneros, pero los extranjeros huyeron hacia sus respectivos países, excepto 22 personas. Una de ellas era John Rabe, un hombre de negocios alemán, admirador de Hitler, miembro del partido nazi y representante de la empresa Siemens en China. Rabe, horrorizado por las atrocidades del ejército japonés decidió quedarse para organizar,…