INÉS Sastre atraviesa en estos momentos uno de esos tragos amargos que te pone delante la vida, un duro golpe difícil de asimilar. Su padre, Eduardo Sastre, fallecía el pasado sábado, como ella misma informó en sus redes. «Au revoir, papa» («Adiós, papá»), decía el mensaje que compartió en francés, su segundo idioma. Pocas palabras que, sin embargo, encierran un enorme dolor, y suficientes, por otro lado, para lo que deseaba: ser quien diera la noticia personalmente, pero guardando las lágrimas para la intimidad. Estar con su padre, disfrutar de las risas y el buen humor del que Eduardo siempre hacía gala, y que su hijo, Diego, de catorce años, pasara tiempo con él, fue uno de los motivos por los que Inés volvió a instalarse en Madrid, el pasado…
