En realidad, Tres recuerdos de mi juventud podría entenderse como una secuela, o más bien precuela, ya que Arnaud Desplechin recupera, para profundizar en su pasado, a Paul Dédalus, el joyceano personaje de su tercer largo, Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle) (1996), desgraciadamente, inédito en nuestras pantallas. Pero no se apuren, no es necesario haber visto aquel film, protagonizado por su fetiche, Mathieu Amalric, para entender estos Tres recuerdos de mi juventud. Amalric repite como un Dédalus lógicamente envejecido que ahora ejerce de antropólogo en Tayikistán, mientras que un niño (Antoine Bui), que se le parece muchísimo, personifica alguno de sus traumas infantiles. Pero lo que queda grabado en la retina es la pareja revelación encarnada por los noveles Quentin Dolmaire (que no se parece demasiado a…