No es un capricho de paladares exigentes, ni una extravagancia gourmet. La fruta de la pasión es un postre, snack, aperitivo o acompañamiento de diez si de beneficios nutricionales hablamos. Estas bayas, de tamaño semejante a las ciruelas, con cáscara oscura y pulpa amarilla y grumosa, son uno de los frutos con más densidad nutricional, es decir, esos alimentos que, en poca cantidad, concentran muchos nutrientes. Entre estos, destacan las vitaminas C y A. La primera, primordial para el sistema inmunitario, y la segunda, excelente para la piel, las mucosas y la vista. Tampoco están mal las cantidades de vitaminas del grupo B que contiene. Y, entre los minerales que nos aporta, destaca el hierro, ideal para estados de anemia, y el potasio, que ayuda a reducir la hipertensión arterial.…
