SON la imagen de la felicidad. Tan enamorados como el primer día, Raúl y su mujer, Mamen Sanz, disfrutaron de unas vacaciones bajo el sol de Miami antes de que el histórico jugador de fútbol, ya retirado, tuviera que incorporarse a su nuevo cargo como embajador de la Liga Española de Fútbol en Estados Unidos. Como dos enamorados, pero en familia, ya que en sus días de descanso, no se separaron ni un momento de sus cinco hijos: Jorge, de quince años; Hugo, de trece; los gemelos Héctor y Mateo, de diez, y María, de seis. En Miami Beach, la familia al completo disfrutó de unas sosegadas jornadas en las que las miradas tiernas, los gestos de complicidad y los abrazos evidenciaron que el matrimonio forma una de las parejas…
