Del Paseo de la Victoria parte el autobús que en media hora lleva hasta Medina Azahara, una ciudad que quedó borrada del mapa en el siglo XI, tan solo 70 años después de ser levantada por el califa omeya Abderramán III, en torno al año 936. Un saliente natural de la sierra, sobre la llanura que domina el río Guadalquivir, su vega y la campiña, fue el enclave escogido para una ciudad planificada con el fin de escenificar el poder califal. Madinat al-Zahra está distribuida en tres terrazas, con la parte más alta para el alcázar, las estancias administrativas, los salones de recepción y la residencia privada del califa, que gozaba de una vista sobre un amplio territorio. La ciudad palatina era un lugar transitado por militares, burócratas, dignatarios, el…