El sur de Namibia fue una vez uno de los enclaves más ricos del mundo gracias a sus minas de diamantes. La huella de aquella época son las ciudades fantasma de Kolmanskop, Pomona y Elizabeth Bay. Kolmanskop, a 12 km de Luderitz, fue la más próspera. Fundada en 1908 a raíz del descubrimiento de diamantes, la ciudad creció con todos los lujos del momento: casas señoriales de madera, hospital, oficina de correos, central eléctrica, fábrica de hielo, tranvía, casino e incluso máquina de rayos X, no con propósitos médicos sino para detectar dimantes. En los años 1930, el filón empezó a minvar y, en 1956, los últimos habitantes abandonaron sus casas. En la década de 1990 la ciudad se acondicionó como atracción turística sin alterar lo que el desierto se…
