La capital de Austria requiere trato de reverencia por su deslumbrante patrimonio histórico, cultural y artístico, que combina nostalgia por el imperio con modernidad y vanguardia. Viena es suntuosa, excesiva y abrumadora. Repleta de palacios, jardines, museos y un río elevado a la categoría de vals, resulta irresistible todo el año.
Escrutada así, la ciudad invita a recorrer lugares en busca de los personajes que los transitaron. En eso resulta un paraíso para la mitomanía. Aquí reinó, vivió y penó Isabel de Baviera, Sisí, la más enigmática e incomprendida de las emperatrices. Aquí compusieron e interpretaron buena parte de sus obras musicales Mozart, Beethoven y los dos Johann Strauss, padre e hijo. Aquí se aplicó Sigmund Freud a analizar la mente humana y a definir el psicoanálisis. Por sus cafés…