Llámenle “cliché” pero una flor siempre será el detalle predilecto que cumpla y nos deje bien parados sin importar la ocasión. Una declaración de amor (cuando hace falta valentía), un “perdón” (cuando se cometió un error), buenas vibras (cuando se necesita un poco de suerte), un aplauso (cuando se cumplieron metas), un “te quiero” o un “gracias” (cuando las palabras no son suficientes)… los ejemplos sobran. Lo que sí es un hecho es que cada ramo o arreglo tiene una misión, o bien, eso es lo que nos demuestra la florista de Brunia, Alejandra Asfura, cuando habla de flores.
Quizás, su pasión por las flores corre por sus venas, de hecho, desde que tiene memoria, recuerda la casa de su abuela llena de rosas. Sin embargo, no fue hasta que…
