En el año 1982, Carlos Tascón le hizo el primer encargo a Fernando Salas. Tenían ya otros locales dedicados a la venta de calzado, con el nombre de Calzados Esla, sacado del rio Esla, el afluente más caudaloso del Duero. Se podría decir que, sin quererlo, el propietario se auto-encargó el naming, proponiendo su propio apellido como marca, ya que resultaba más sonoro y rotundo. Y si se tiene cierta dosis de humor, algo familiar con cierta parte del calzado.
Comenta Fernando Salas, autor de esta nueva tienda: “Con la edad, uno filtra y depura muchas cosas, pero siempre intenta dejar una parcela para el disfrute, para la travesura. Ahora se siente uno más sabio y busca lo esencial con unas gotas de humor, ironía y cierto respeto a lo…
