¿CÓMO FUE ESE GRANDIOSO INSTANTE EN QUE TE SUPISTE Y TE SENTISTE MAMÁ?
Cuando miré a mi bebé por primera vez en el ultrasonido; fue una sensación hermosa, ahí supe que había vida dentro de mí. Dije “es real, este frijolito se va a convertir en una personita y… ¡ok, voy a ser mama”. Tenía seis semanas cuando ocurrió. Después, cuando me la pusieron en mis brazos y la escuché llorar, le pregunté a la doctora “¿es mi hija?”. “Sí, es tu hija”, me respondió. Yo estaba tan feliz, era como si estuviera en el cielo, estaba tan emocionada que solo la contemplaba; la cargué y la puse sobre mis muslos, la veía. Mis amigas decían “salió de ti, Nat”. ¡Cierto, sí salió de mí! Ahí lo supe; allí, ya…