Ver a un niño con dolor, llorando y muy incómodo, nos rompe el corazón; ante ello, muchas veces los papás salen corriendo a urgencias para que el médico les recete “algo”. Sin embargo, no siempre es necesario, pues un calmante lo solucionaría a la perfección. Claro que para llegar a esta conclusión, los padres deben reconocer cuándo sí y cuándo no lo ameritaría, o incluso, simplemente llamar a su pediatra para que los oriente.
El dolor de oído, por ejemplo, es una situación recurrente en los pequeños menores de cinco años, pero como no siempre viene acompañado de infección, no es necesario acudir al médico para recibir antibióticos. De hecho, algunos padres se preocupan apenas ven a su peque tocar constatemente su oreja; para los niños, la oreja es un…