Es la mañana de un viernes soleado en Buenos Aires, luego de una noche de tormenta. El arcoíris está encima. Emilia Attias llega al estudio libre, sonriente y con una luz propia. Tiene un saco sastrero gris, una remera negra, unos jeans y unas zapatillas. En poco tiempo mira los looks que el equipo armo para ella y se prepara para el shooting. Mientras la maquillan y la peinan, nos sentamos frente al espejo para entrevistarla. Antes de empezar, deja el teléfono celular encima de la mesa, objeto indispensable para una madre que tiene a una hija pequeña.
¿Cómo fue ese giro tan grande, de ser independiente, a pasar a ocuparte de una bebé?
Al principio es muy caótico porque es un gran peso ser madre. Te replanteas muchas cosas,…
