«Crecí entre librerías:las del despacho de casa, llenas de libros perfectamente ordenados, y las de la biblioteca de mi abuelo, que revestían las paredes de letras, historias y experiencias. Claro que también tenía la mía propia, en mi dormitorio, repleta de juguetes y de maquetas de edificios hechas con piezas de Lego, que fueron sustituidos algo más adelante por volúmenes y revistas de arquitectura. Sin duda,las librerías hacen de expositores perfectos para nuestras lecturas, pero también para objetos que, por un lado, revelan lo que somos y, por otro, decoran. Elige entre empotradas o exentas, y busca la profundidad perfecta con el fin de no desperdiciar espacio.Yo suelo darle importancia a las baldas con altura regulable,que permite adaptarlas a cualquier pieza o volumen que lleguen nuevos, sea cual sea su…