Letizia y sus hijas acudieron a ver un documental sobre un grupo de actores con trastornos mentales que preparan una nueva versión del Quijote Con la camiseta sudada, despeinado y con la sonrisa más espontánea que le hemos visto en estos últimos tiempos, Felipe bailaba desenfrenadamente el pasado viernes al son de la música de Jaime Anglada. Levantaba los brazos, achinaba los ojos, se daba abrazos con sus amigos, en una palabra, era feliz. En la fiesta post regata que se celebra en el Club Náutico de Palma todos los años, con sorteos benéficos y actuaciones, había mucha gente joven, pero también pieles curtidas y sienes plateadas y, sobre todo, los acompañantes de Felipe en el mar desde hace cuarenta años. Los incondicionales que siempre han estado a su lado,…