Su base son las legumbres (soja, guisantes...) mezcladas con cereles y pseudocereales (quinoa y amaranto), frutos secos, semillas y hortalizas como la remolacha (para que su color sea rojizo, parecido al de la carne). Cuanta más proporción de estos alimentos haya en ella, mejor será la carne vegetal en cuestión.
ESCÓGELA SOLO SALUDABLE
Pero hay que leer bien las etiquetas pues, en ocasiones, persiguiendo, por ejemplo, una apariencia, consistencia o sabor determinados, se le añaden productos poco saludables: harinas refinadas, grasas de baja calidad (aceites refinados de nabina o girasol), demasiada sal, azúcares... También hay, por tanto, ultraprocesados vegetales tan poco recomendables como los cárnicos. De hecho, lamentablemente, lo que más parece querer imitar la industria son productos insanos:salchichas sin carne casi iguales a los peores frankfurts o nuggets vegetales…
