Rocío Carrasco, la única hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco, fue una niña deseada y muy querida que “lloraba, lloraba y lloraba” cuando su madre se iba de viaje. Para compensarla por sus ausencias, la cantante no le negaba nada. Y volvió a llorar cuando sus padres se divorciaron. Así, se plegaron a sus deseos y sufrieron lo indecible por ella. Al morir su padre, en 2001, Rocío se sintió abandonada de nuevo, mucho más al fallecer su madre en 2006. Destrozada a los 29 años, empezó a batallar contra su familia y sus hijos. Aún sigue batallando, también en los tribunales, aunque eso solo la lleve a llorar, llorar y llorar.…