«Cuando los “bateaux mouches” (barcos de excursión abiertos) pasan por el río y sus luces iluminan los salones y se reflejan en los espejos, da la impresión de estar viviendo un cuento de hadas», dice Sally, la madre HAY una gran dificultad en los negocios familiares. Se suele decir que, en una gran parte de los casos, es el abuelo, el visionario, quien empieza la empresa. El hijo la desarrolla... y es el nieto quien tiene la difícil tarea de conducirla a tiempos totalmente nuevos, en algunos casos incluso al siguiente siglo. Pero ¿qué pasa si la tuya no solo es la tercera generación, sino la quinta? ¿Y si además tu familia se ha dedicado a crear guantes, un producto que, como los sombreros, ha perdido la importancia de antaño?…
