En una calurosa y veraniega tarde de domingo, Maria Grazia Chiuri trabaja arduamente en las oficinas centrales de Dior en París, supervisando los ajustes finales para su última colección, que será presentada al día siguiente. Sus ojos oscuros están enfocados y mientras inspecciona cada prenda, poniendo atención meticulosa en cómo se ve. “Che bella”, dice cuando está satisfecha, sonriendo y asintiendo, avisando que es momento de continuar a examinar el siguiente look en una serie de 68 atuendos hermosos: vestidos largos y vaporosos de chifón de seda y abrigos bordados. Se toma el tiempo de señalar los detalles que ella cree que apreciaré: textiles tejidos a mano y motivos florales. “Mira, esos son los tréboles de cuatro hojas del vestido ‘Miss Dior’”, me comenta con su típica calidez, sabiendo que…
