En marzo de este año tuve la oportunidad de conocer a Yalitza Aparicio. Coincidimos en un viaje a Dubái, en donde la firma Cartier celebró, en la exposición mundial de aquella ciudad árabe, la iniciativa internacional en apoyo a mujeres emprendedoras y agentes de cambio. En este viaje, Yalitza y yo desayunábamos juntas todos los días y, personalmente, atesoro esos momentos por las pláticas tan genuinas que se dieron. Recuerdo con cariño el modo en el que me hablaba, sobre todo, de su familia: la comida que prepara su mamá (los deliciosos platillos con huauzontles, las tortillas hechas a mano recién salidas del comal y, por supuesto, el café incomparable de Oaxaca), sus hermanos, las anécdotas de cuando eran pequeños e infinidad de historias que me hacen pensar en una…
