Entender la moda más allá de la frivolidad y la fantasía que la permean, que, sin duda, son parte de su esencia, es comprender no sólo la complejidad de ésta, sino su gran poder como herramienta de expresión de la individualidad humana. La moda en el último siglo se ha convertido en un fenómeno social y cultural sin precedentes, una industria cuyas realidades y discursos (variados y contradictorios) constantemente impulsan y promueven el cambio social, confrontando y transformando ideas y valores, que poco o nada tiene que ver con los principios de una sociedad moderna, democrática, equitativa, libre y justa. Así es como las personas que somos parte de la comunidad LGBTQIA+ (¡sí!, con todas sus letras y más), integrada por lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros, travestis, transexuales, queer, intersexuales, asexuales…
