Es una de las tantas preguntas que aparecen desde que, hace dos años, la Inteligencia Artificial generativa (IA Gen) se metió de lleno en nuestra rutina diaria: ¿Quién es el dueño de la enorme cantidad de contenido que millones de personas crean a cada minuto en ChatGPT, Gemini, Copilot, Perplexity, Claude, Meta, DeepSeek y tantas otras plataformas que permiten generar textos, imágenes, videos y audios mediante un simple prompt?
Los derechos de autor y la propiedad intelectual son, tal vez, uno de los principales desafíos que enfrenta la pujante y creciente industria de la IA. Para entrenar una plataforma de IA generativa se necesitan cantidades ingentes de contenido: millones de textos, imágenes, canciones, sonidos, videos, voces humanas, noticias, artículos y obras de arte, entre otros. Sin ese insumo, la IA…
