La revolución del siglo pasado nos llevó a buscar más y mejores oportunidades, y lo aplaudo. Pero esos logros también se han convertido en un peso difícil de sostener para muchas de nosotras. Estoy cansada de querer tenerlo todo, del #wecandoit, para, finalmente, no estar en ningún lado, sin espacio para la imperfección y navegando en un mar de expectativas imposibles de cumplir.
Hoy debemos ser líderes empáticas y poderosas, escalando a puestos directivos, divinas y elegantes, a las que no les pasa la edad; mamás presentes haciendo nuestro mejor esfuerzo por implementar lo que las redes nos enseñan sobre disciplina positiva. Debemos hacer trabajo personal, ir a terapia, meditar, hacer ejercicio, seguirles la pista a los chats del colegio, comprar regalos para las infinitas fiestas infantiles, coordinar las clases…
