Entre las paredes de un antiguo edificio del siglo XVIII, el arte es revisado desde una novedosa perspectiva, a través de un diálogo profundo y multicultural. Esa edificación acoge al Museo Kaluz, el cual pretende, así, renovar la vibrante escena cultural de la Ciudad de México.
A tres años de su fundación, el recinto gesta una propuesta que convertirá a México y Latinoamérica en un importante epicentro para el desarrollo, investigación y exhibición de arte nipón. Así lo resalta Amaury García, investigador del Centro de Estudios para Asia y África de El Colegio de México, y especialista en arte japonés.
Lo anterior es debido a que el museo firmó, hace poco, un acuerdo para recibir en donación 282 piezas, entre kakejikus (rollos verticales), emakis (rollos horizontales), biombos, álbumes, abanicos y…