Un coro resonaba el 1 de julio en el Auditorio Nacional: “Presidenta, presidenta, presidenta, presidenta”, era el esfuerzo de la militancia de Morena por hacer explícito su respaldo a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Ella aplaudía y movía la cabeza como pidiendo parar el coro; festejaba, pero rechazaba.
Al día siguiente, ante la prensa, Sheinbaum se dijo enfocada en gobernar la Ciudad de México, algo que ha ratificado desde entonces. En esa conferencia, el color guinda, identificado con la cromática de Morena, solo estaba en su cubrebocas, pero desde el 11 de agosto, ese color quedó integrado a la cromática del gobierno de la ciudad. Fue un cambio en la imagen de la administración capitalina, pero el mismo fue acompañado por más ajustes.
La expresión de las gradas en…
