En octubre de 2016, alrededor de dos mil rebeldes sirios con el apoyo de la aviación turca tomaron Dabiq. Aquella victoria, dentro de la operación militar Escudo del Éufrates, liderada desde Ankara, no tenía aparente relevancia, toda vez que Dabiq, tras los bombardeos, era poco más que un pueblo grande. Sin embargo, se trató de un duro golpe para los fanáticos seguidores de Abu Bakr al-Baghdadi, el autoproclamado califa del Estado Islámico, porque esa población, situada al norte de Siria, a 10 kilómetros de la frontera turca y poco más de 30 de Alepo, es el lugar donde, según una profecía del Islam, deberá librarse la batalla apocalíptica entre los fieles y los cristianos.
Debemos recordar que el Estado Islámico o Dáesh surgió como un grupo integrado en Al Qaeda…
