Una casa recuperada
Esta masía estaba casi en ruinas. Es centenaria y sus propietarios se animaron a reformarla. Eso sí, conservando su esencia: mantuvieron los espectaculares techos abovedados, las paredes de piedra más bonitas, las puertas de madera y algunas las transformaron en puertas granero como la del dormitorio, pusieron suelos de barro e hicieron una cocina nueva. ¡Cambio total!
LA DECORACIÓN La interiorista Pia Capdevila fue la responsable de dar personalidad a la casa, que, al tener ventanas pequeñas (como tantas casas rústicas), necesitaba más luz. “Para ganar luz y calidez, usamos tonos verdes, beige y piedras suaves, tanto en la pintura de las paredes, como en los muebles, los cojines, o los tapizados. Son colores que quedan muy bien en estas casas campestres”, nos explica Pia. Otro truco…
