RELATAR una escalada, una ascensión o una expedición, no resulta demasiado complicado. Uno se limita a contar unos hechos y punto. Es más difícil contarlo cuando estos hechos vienen marcados por fuertes emociones y profundos sentimientos, luego, cada lector los interpreta subjetivamente y, por tanto, los vive y los siente de distinta manera...
La historia sucede hace más de 30 años, pero no me cuesta demasiado recordar mi aventura en el Dhaulagiri. Una experiencia como aquella no se olvida. Es más, marcó mi vida para siempre. Siento que, desde entonces, veo la vida en “formato panorámico”. Os cuento: Quico y yo. Dos amigos, alpinistas. Un ochomil, el Dhaulagiri, con su pared Oeste de 4300 m que es, junto a la del Rupal del Nanga Parbat, la pared con más desnivel…