César Manrique. Nació en Arrecife, la capital de Lanzarote, pero fue en Haría, al noreste de la isla, donde el artista fijó su residencia. Aquí, entre palmeras –la vivienda se llama Casa del Palmeral–, Manrique transformó una antigua finca de labranza en su refugio creativo, un espacio tranquilo donde intentaba “ser la mano libre que forma la geología” y una prueba viva de su ideario arte-naturaleza/ naturaleza-arte, en el que fusionaba espacios naturales y creaciones artísticas.
Norman Foster. El lugar estaba claro –Cap Ferrat, un pequeño enclave entre Niza y Mónaco, en la Costa Azul– pero costaba encontrar una vivienda interesante, así que el arquitecto y Elena, su esposa, decidieron comprar un edificio de siete plantas y demoler su interior, dejándolo diáfano. Foster vivió en La Voile –se llama así…