Puede que el minimalismo más puro tenga muchos fans, pero reconozcámoslo: a veces se le va un poco la mano con lo de “menos es más”. Espacios blancos, muebles con líneas estrictas, cero adornos… Todo eso está bien si quieres vivir en una galería de arte contemporáneo. Pero para quienes buscamos calma sin rigidez, orden sin frialdad, y belleza sin excesos, el soft minimalism es como un soplo de aire fresco.
Este estilo toma la esencia del minimalismo –simplicidad, funcionalidad, equilibrio visual– y le añade una capa de suavidad. Suavidad en los colores, en las formas, en los materiales… Aquí no hay que renunciar a todo para sentir paz. Al contrario, se trata de encontrar esa armonía cálida que se siente acogedora sin resultar recargada.
Los tonos suelen moverse en…
