Estaban las calles desiertas, y eso que eran sobre las 10 del medio día, no había nadie, solo se percibía el ruido de un motor en el valle, en ocasiones con más nitidez que otras, según estuviera situada la curva, pero un sonido cada vez más cercano, llegado un punto el sonido nos alcanzó en las vacías calles, era una C-15 y se introducía “ratoneando" por los rincones del pueblo, y apretando el claxon con una gracia inaudita, la serenata de las compras nos indicaba que aquel señor traía el pan, es un tópico real, preciso y precioso.
Como él se sumaban otros muchos del gremio alimentario, el del pescado, el de la carne o uno que traía un poco de todo, ese era mi preferido, al abrir las puertas…