LOS NIÑOS APRENDEN, POCO A POCO, A AUTOCONTROLARSE, DOMINANDO SUS IMPULSOS AGRESIVOS, SI LOS PADRES LOS ACOMPAÑAN Y APOYAN EN TODO MOMENTO. Bajo su apariencia de dulces angelitos, se oculta un potencial de impulsividad que puede explotar en cualquier instante. Sobre todo en los más pequeños, quienes a causa de que aún no son capaces de expresarse con palabras, recurren a los golpes como la única y eficaz vía para manifestar su enfado y sus frustraciones, también para hacer valer sus derechos. Así, por ejemplo, cuando otros les arrebatan sus juguetes o destruyen sus construcciones, intentan defenderse como pueden: unos lo hacen pegando y otros, escupiendo, mordiendo, arañando o jalando del pelo.
Estas primeras muestras de agresividad no deben alarmar a los padres, pues disminuirán a medida que los niños…
