Mec mec. El Land Rover humeaba, don Juan Carlos sacaba la cabeza por la ventanilla gritando: “Sofi, si tardas un minuto más, nos vamos”, y la Reina bajaba las escaleras del chalé subiéndose la cremallera del anorak y mascullando imprecaciones en inglés mientras los hijos, en el asiento trasero, con un confuso montón de botas de esquiar, perros, gorros y manoplas, protestaban: “Mommy!”. Hace cerca de cuarenta años, la familia real pasaba el fin de año en el Valle de Arán, se quedaba desde el 28 de diciembre hasta el 4 de enero en las habitaciones 304, 305 y 306 del hotel Montarto, hasta que la estación de esquí les cedió un chalé de tres pisos en la Pleta de Baqueira. El comedor-salón en la planta baja, en el piso…
