Fue la mitad de Checoslovaquia hasta 1992 y, desde entonces, este pequeño país, uno de los más desconocidos del continente, ocupa un espacio cada vez más potente en la wishlist viajera. La primera toma de contacto es, inevitablemente, la capital, Bratislava, situada en la orilla norte del Danubio. Pequeña y accesible, no te dejes engañar por su tamaño, ya que te llevará tiempo visitar sus principales atractivos, desde su impresionante Castillo hasta El mirón , una escultura que se asoma desde una alcantarilla. Después de visitar Kosice, segunda ciudad del país, –St. Elisabeth, la catedral gótica más oriental de Europa–, haz una pausa en tu ruta urbana y explora los paisajes eslovacos. Te encantarán los alrededores del lago Slnava y Piestany y, por supuesto, una ruta por el Parque Nacional…