Aquellos maravillosos años. Buceando en las hemerotecas de los principales diarios españoles descubro, allá por octubre de 1998, un anuncio a página completa en el que la compañía Telefónica acercaba al gran público lo último en telecomunicaciones. "¿Quién quiere un teléfono sólo para hablar?", se preguntaban (solo el 2,4% de la población accedía a Internet), en referencia a su 'líneaBásica', un producto con contestador en red, llamada en espera, desvío de llamadas, llamada a tres y servicio integral de mantenimiento. La oferta audiovisual doméstica tampoco era muy amplia–un puñado de canales de TV analógica–y los viernes nos conformábamos con sentarnos en el sillón de la mano de Ramón García y Ana García Obregón, en un intento por desconectar con ayuda del '¿Qué apostamos?'.
SIN VOSOTROS, COMPUTER HOY NO HABRÍA TENIDO…
