Hace años, las novatadas, los chantajes entre compañeros, los insultos, los hurtos y hasta las agresiones eran consideradas conductas normales en las escuelas, una especie de peaje que muchos pequeños tenían que pagar por el hecho de ser nuevos, tener algún rasgo físico que se saliera de la norma, disponer de menos herramientas para relacionarse o, simplemente, porque sí, porque les tocaba. Sin embargo, paulatinamente, hemos ido tomando conciencia de la gravedad de tales “chiquilladas”: depresión, ansiedad, e incluso, suicidio, son algunas de las terribles secuelas de padecer malos tratos o violencia en la escuela, de la mano de los iguales.
Asunto de todos
No obstante, ayudar a la víctima solo es parte de la solución. En los últimos años, ha surgido un nuevo y revelador enfoque sobre la violencia…
