COGIDOS de la mano en el primer gran acontecimiento familiar al que acudían juntos. Así llegaban o, mejor dicho, salían Gerard Piqué y Clara Chía del templo de Sant Vicenç de Montalt, donde Marc Piqué, hermano del exfutbolista, se daba, por fin, el «sí, quiero» con su novia, María Valls, después de haber retrasado un año su paso por el altar.
Clara y Gerard entraban por separado a la iglesia, eludiendo los «flashes» de las cámaras para evitar robar el protagonismo a los contrayentes, dado que, otra vez, la expectación sobre su presencia volvía a ser máxima. Y es que, si bien hace exactamente un año, el huracán mediático y legal en el que se veía envuelto el exculé con su sonada separación de la cantante Shakira no hacía recomendable…
