Cultura, patrimonio, historia, tamaño, clima… Valencia es la ciudad total, un enclave que, si en lo artístico es una fiesta, en lo gastronómico es una explosión de sabores. Parece que, entre las naranjas y chufas de la huerta, en el norte –Valencia es la única ciudad europea que la cultiva–, y las anguilas y paellas de la Albufera, en el sur, el centro urbano no tenía más remedio que buscar su lugar en el mundo. Y los certámenes gourmet, mercados gastronómicos y nuevas estrellas Michelin son la prueba de que, desde luego, lo ha encontrado.
El sabor exclusivo y personalísimo con que se define cada barrio es una seña de identidad de la capital valenciana. Otra, su pasión por el movimiento y su capacidad de anticipación. Eso explica que, en…
