Cada día, llevamos a cabo muchas actividades en Internet, y la mayoría de las veces no nos exigen que revelemos nuestra identidad. Sin embargo, en otras ocasiones, sí que se pide algún dato personal. Por ejemplo, uno de los supuestos más rigurosos hace referencia a los trámites oficiales: para llevarlos a cabo, tendrás que demostrar que eres tú la persona física que está solicitando esa gestión concreta.
Y, para esto, se utiliza la firma digital, pero también el certificado digital, el DNI electrónico, el sistema Cl@ve, etc. Son todos ellos términos confusos, algunos se solapan entre sí y cada uno sirve para una cosa diferente. Es decir, en ocasiones, se emplean nombres diferentes que pueden resultar confusos; otras veces, hacen referencia a la misma cosa, por ejemplo, el DNI electrónico…