Lo he escrito muchas veces, pero a la vista del balance 2024 no queda otra que volver a ello: en España las ventas de coches eléctricos se resisten. Y hay razones: de una u otra forma, su PVP sigue siendo alto, mucho en ocasiones, las ayudas oficiales tardan en llegar y, grosso modo, computan como ingresos, muchísimos usuarios aparcan en la calle sin punto cercano para recargar, y la recarga pública, más la rápida, es costosa… En fin, un desplegable de dificultades que no los hace atractivos para todo aquel no convencido y, esencialmente, urbanita. El pasado ejercicio el comercio de estos vehículos creció un poco: la cuota acarició el 8%. Pero es evidente que el camino por recorrer, la historia por escribir, es larga, larga de verdad. Puede que…
