Pese a que todas las figuras históricas pueden resultar controvertidas, con detractores y admiradores por igual, hay algunas a las que les cuesta salvarse de la quema, y una de esas desdichadas es, sin duda, Isabel II.
Llevó el mismo nombre que La Católica, pero ahí termina todo parecido. Tras tres matrimonios sin descendencia, nació, al fin, Isabel en Madrid, en octubre de 1830. Su nacimiento supuso graves problemas dinásticos. Hasta entonces, el heredero era el hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, quien no aceptó el nombramiento de Isabel como heredera del trono cuando el rey derogó la prohibición de reinar a las mujeres (la llamada Ley Sálica).
Para colmo, al poco murió Fernando VII y, con el trono vacío, el escenario quedó expedito para las que se conocerían…