MÚSICA PARA UN GÉNERO DIFUNTO
Ni el, por otra parte, muy apreciable musical de Coppola Corazonada, que hundió su productora, ni la, a su vez, muy rescatable Principiantes de Julian Temple, que pasó con más pena que gloria, ni mucho menos, la sobre-valorada e impostora La ciudad de las estrellas (La La Land) de Damien Chazelle, que depredaba ambas mal disimuladamente, consiguieron ni conseguirán resucitar nunca un género irreversiblemente difunto, el musical. Hace ya muchos años hubo una obra maestra, una joya llena de luz, color y alegres canciones exquisitas, pero exquisitamente sombría, oscura y triste al mismo tiempo, que remachó los últimos clavos en su ataúd. Me refiero, por supuesto, a la misma que decía homenajear la oscarizada película de Chazelle para ocultar sus verdaderas fuentes de inspiración, la…
