Trabajar con Garci es maravilloso para un actor, porque es un enamorado del cine y, en consecuencia, de los actores, asegura Carlos Santos. No hay presión. No da, por ejemplo, acción, como es habitual. Te dice: Estamos rodando, cuando estés preparado, tómate la acción. Es una delicia, un regalo, un director de otro tiempo, que se mantiene junto a la cámara, pegado al actor, mientras rueda, y no mirando al monitor, como se hace ahora. Y eso que el rodaje ha sido duro, con buena parte de las jornadas de noche, pero que resultaban más cortas de lo previsto, porque él sabe muy bien lo que quiere y no filma ni un plano de más.…
