Con la primera Xbox, Microsoft pagó el pato de ser la novata en el campo del videojuego (tuvo problemas con la fabricación de la consola, llegó bastante tarde al mercado…), con unos resultados de ventas en sintonía con lo esperado, aunque generando unas pérdidas de 4.000 millones de dólares. Para su segunda consola, Microsoft tenía claro que debía salir a la vez, o incluso antes, que PS3. Para entonces, muchas cosas habían cambiado dentro de la compañía. Entre otras cosas, su división de juegos había crecido hasta las 2.000 personas, un equipo cuatro veces más grande y que, además, aprovechaba el músculo de otras divisiones de la compañía.
Visión en todas direcciones
El trabajo en la sucesora, que al principio tuvo como nombres en clave como Xbox Next, Xbox 2…