«Con mi hijo sueño muchísimo: viene, como si no hubiera pasado nada, diciendo: “Mamá, ¿está lista la comida?”, o entra en mi cuarto, como cuando entraba por las mañanas» YA está aquí, a la vuelta de la esquina, la Navidad. Para Ana, la segunda que pasará sin su hijo, Aless. Con él en el corazón, en la memoria. Pero sin él. Batiéndose en duelo con la realidad, como si fuera posible vencerla o cambiarla.En su casa, Aless nos mira desde cada pared, desde cada marco. Está por todas partes.
«Aquí no me puedo quedar en Nochebuena—nos explica Ana—, con tantos recuerdos, yo sola».
Hoy, en su jersey blanco y negro, hay un corazón rojo, bordado, y una letra, la «A».
«Me iré a Miami con mi hermana Amalia y con…