LA princesa Carolina regresó a París, la ciudad que siempre ha estado en su vida, y, este año, con mucho más motivo.
Su hija Carlota acaba de tener otro bebé, Balthazar, con lo que ya suma siete nietos, y, además, pronto será Navidad.
A lo largo de décadas y décadas, Carolina fue la «reina del mundo», pero, ahora, camino de cumplir sesenta y dos años, la princesa de Mónaco es, sobre todo, una madre orgullosa y una «superabuela». Un papel que estrenó, en marzo de 2013, con Sasha Casiraghi, el primogénito de Andrea y Tatiana Santo Domingo, y que sigue ampliando tras los nacimientos de sus tres nietos más pequeños, en el último año.
Después de mil vidas, y sin esconder una sola arruga, Carolina sigue siendo una mujer espectacular…
