Pero, ¿y el cachorro?
¿Y el bebé? ¿Cómo se siente el bebé? ¿Qué nos dice con sus balbuceos y con sus movimientos todavía torpes? ¿Cómo nos relacionamos con él? Padres, abuelos, hermanos, toda la familia se revoluciona con un cachorro en casa. Dice la Dra. Michelena, «Nunca más, en ninguna otra etapa, aprenderemos tantas cosas como durante el primer año de vida: llorar, comer, reír, esperar, jugar, despedirse, hablar, andar» y también a gestionar el estrés, la frustración, a reconocer al otro, a empezar a ser uno mismo. Solemos ver al bebé como tremendamente incapaz y dependiente y, sin lugar a dudas, en muchos aspectos lo es. Y decimos, claro, los seres humanos nacemos tontos, todos los otros mamíferos andan a las pocas horas de nacer, y en pocos días…
