Bogart y Bacall fueron mejores, pero Alan Ladd y Veronica Lake llegaron antes, escribió el crítico británico David Shipman en The Great Movie Stars. Éramos, en muchos aspectos, espíritus gemelos. Creaciones de Hollywood enfocadas a la taquilla, y del tipo que la garantiza. Muy ariscos los dos, y bajitos. Formábamos una pareja ideal, recordó Lake en sus memorias, Verónica, redactadas junto con Donald Bain. Rodaron como dúo estelar, entre otras, tres clásicos del cine negro: El cuervo (1942), basada en un relato de Graham Greene; La llave de cristal (1942), adaptación de otro de Dashiell Hammett, y La dalia azul (1946), con guion original de Raymond Chandler.
Un mechón de pelo. El destino, caprichoso, ha querido que, lejos de los círculos cinéfilos, a Lake, que pasó por el firmamento de…
